viernes, 18 de diciembre de 2009

Putas: competencia desleal

Lo placentero siempre ha sido pecaminoso y, nosotros, la chusma, siempre hemos intentado acceder al placer en contra de los dictados de los bien pensantes. Antes eran los curas y ahora son las “nuevas puritanas” las que quieren jodernos la fiesta.
La ministra Salgado ha conseguido que fumar sea pecado mortal, también lo intentó con el vino y, con esta sociedad pusilánime y amariconada, lo conseguirá tarde o temprano.
Hace unos días Emma Thompson y Bibiana Aído se dedicaron en Madrid a dar el coñazo sobre la “explotación sexual” y la “trata de blancas”, que, según la Thompson, también se realiza en Madrid. Ahí teníamos a estas dos pijo-progres encabezando una cruzada contra la prostitución. Pasaban por aquí y decidieron encarnar (con un toque moderno, claro) el papel de las señoronas de la alta sociedad, que luciendo pieles y joyas, se apostaban en mesas petitorias para presumir de su “conciencia social”. ¿Les preocupa el bienestar de las putas? ¡No! Lo que les jode es la competencia desleal que representan las rameras.
La ministra y la actriz no se prostituyen por cuatro perras. Son mucho más caras. Todavía hay clases (faltaría más). Profanar el coño de la Aído debe costar, por lo menos, tragarse algún mitin de su partido y luego llevarla a algún restaurante de moda. Calculo que por unos 200 € te la acaba chupando hasta sacarte el tuétano. La tarifa de la Thompson debe ser astronómica (con lo de Aído no alcanza ni para comprar gel lubricante que suavice su chichi reseco).
Partiendo de esta somera aproximación, vemos como las honradas fulanas callejeras suponen un peligro para esta pareja. Las putas de la calle Montera, por ejemplo, prestan sus servicios profesionales por 25 €. Sin mentiras ni hipocresía. ¿Qué quieres follar? Pues pagas la tarifa y punto. No hace falta contarles lo preocupado que estás por el calentamiento global, que estás en contra de la guerra de Irak y que te encanta Obama. Te la follas y si te he visto, no me acuerdo. Ninguna de las partes miente a la otra.
Lo siento Bibiana, lo siento Emma, pero prefiero putas callejeras que zorras de postín (y de la relación calidad/precio ni hablamos).

1 comentario: